Una extraña neblina se posaba los últimos días en Anfield, con una hinchada que nunca abandona, uno de los mejores directores técnicos del planeta y un plantel lleno futbolistas de alto nivel, pero un Liverpool al que los resultados simplemente le eran esquivos.
El equipo red saltó al gramado de Anfield con la ambición de cambiar en ésta su segunda presentación en la presente edición de la champios league el nefasto recuerdo del debut frente al Napoli; Enfrentaría a un constante Ajax, que a pesar de perder en el pasado mercado de fichajes a piezas muy importantes incluyendo a su director técnico, iría con un juego inteligente, táctico y bien estructurado a dejar al rey desnudo.
Liverpool como es costumbre tendría las estadísticas del dominio del balón a su favor y ser fieles a su estilo de juego le daría réditos con un gol anotado Mohamed Salah al minuto 17´, no obstante lo que parecía un inicio prometedor sería eclipsado por un gol de Mohamed Salah quien diez minutos después del gol de Salah anotó para el Ajax el descuento, empezando así una película de suspenso, con tintes de desesperación.
El Liverpool fiel a su estilo atacó de manera incesante pero Pasveer se vistió de villano, y evitó por todos los medios posibles la caía de su pórtico, con cada atajada y cada jugada la suerte le negaba a los reds, una helado infierno parecía acabar con los deseos de Klopp y sus dirijidos, quienes con el apoyo de su afición y un estoicismo de admirar no bajaron los brazos, los réditos al trabajo duro y la persistencia llegaron al minuto 89´, en un cabezazo de Joel Matip que en una jugada apretada y que el apoyo tecnológico esclareció, le dio la victoria al equipo de Anfield.
Vuelve la luz a Anfield, Liverpool seguirá buscando la regularidad que le ha sido esquiva la presente temporada para volver al lugar que le corresponde, como el equipo grande que es.